Una de las postales más hermosas de la Península de Baja California es el oasis de La Purísima, resguardado por el emblemático cerro El Pilón, una elevación de origen volcánico que se alza a unos 945 metros sobre el nivel del mar y cubre una superficie de aproximadamente 9 mil kilómetros cuadrados, en el lado occidental de la Sierra La Giganta.
Este rincón paradisíaco tiene sus raíces en un pasado remoto, con una historia que se remonta a unos impresionantes 10 millones de años atrás, cuando la zona experimentaba una intensa actividad volcánica que dio lugar al flujo de lava y cenizas.
El oasis de La Purísima es un destino cautivador tanto para los turistas locales como para los visitantes extranjeros. Aquí, la práctica del kayak en el río de Comondú se convierte en una experiencia inolvidable. Los visitantes pueden explorar los exuberantes palmares y disfrutar de la cálida hospitalidad de los habitantes de la región.
En este entorno idílico, se establecieron las misiones jesuitas de San José en 1708 y La Purísima Concepción entre 1712 y 1717. Se dice que los jesuitas eligieron este lugar porque el cerro El Pilón representaba a la virgen María y les señalaba el sitio apropiado para establecerse. No obstante, la razón quizás era más pragmática, ya que el oasis proporcionaba un suministro constante de agua que permitía el cultivo de árboles frutales y la cría de ganado. Incluso en la actualidad, los habitantes de la región continúan elaborando una notable variedad de conservas de frutas y quesos regionales, principalmente de cabra.
El oasis de La Purísima es un tesoro que combina la belleza natural con una rica herencia histórica y cultural. Un lugar donde la naturaleza y la historia se funden en una experiencia turística única.
0 Comentarios